Presente.
Pues han sido semanas largas desde la ultima vez que escribí algo. Si no es así, así lo sentí. Han sido semanas largas para mi, corazones rotos, empezando clases, aprendiendo a socializar nuevamente y sobre todo cocinando. Tal vez no tanto como quisiera, pero aprendiendo a hacerlo.
Las primeras semanas de clases han sido realmente divertidas. Lo primero que aprendí a hacer fueron galletas de mantequilla (con mantequilla de verdad) y alfajores, estos últimos la sensación en casa ya que no pasan del primer día. A las galletas aun no le agarro el gusto, pero al menos las puedo vender. Si, ya puedo empezar mi negocio de repostería.
Estudiar gastronomía no es tan sencillo como parece, muchos de ustedes creerán que solo se debe tener habilidad para coger un cuchillo y hacer de uno la extensión del brazo. No, no, no. Para estudiar gastronomía uno tiene que leer mucho, aprenderse los términos culinarios no es cosa sencilla, todo tiene un nombre y este debe ser el adecuado. Demoré mas de 6 años aprenderme el tecnolecto para ingenieros, que siento que aprender ahora el culinario borrara mucha de esa información. Lo bueno es que ya se diferenciar un corte brunoisette de un brunoise, que el concasse es un corte exclusivo para el tomate y que el Chocho es una leguminosa de sabor amargo a la cual se tiene que remojar una semana entera en agua con sal para bajarle el amargor. He aprendido muchas cosas.
Que como me va?
Pues no mentiré al decirles que al principio me sentía con bastante ventaja a comparación de mis compañeros. Por qué? Pues por lo mismo que la mayoría son chiquillos (chiquillo: dícese del púber antes de llegar a la mayoría de edad), muchos con poco o nada de interés en querer aprender y asustados al recibir nuevas tareas, diferentes a las típicas que teníamos en el colegio. Ya no hay que utilizar la calculadora para sacar una raíz cuadrada. Ya no hay que leer tres o cuatro hojas del libro de historia para un examen. Ya no hay que mantener un estatus de comportamiento para no salir jalado en conducta. No, todo ahora es leer, leer, leer y sobre todo aprender. Bueno, yo ya tengo un background que me dio la universidad, así que el ritmo de lectura y la cantidad de información que recibo aun es manejable. Donde si me he dado cuenta que no tengo ventaja es en habilidad. Y aquí es donde si me siento corto a comparación de muchos, verlos manejar el cuchillo es simplemente impresionante y poder mezclar sabores, olores y sensaciones con todo lo que tengan a la mano es mucho mas que eso. Y aunque solo sepa que es cuestión de practica, muero por aprender eso lo mas pronto posible.
Hasta ahora me está gustando. Me he hecho amigo de algunos profesores, a la mayoría de mis amigos y amigas les doblo la edad, leo hartas recetas y como les dejé entrever antes, ya tengo mi primer trabajo practico que consiste en hacer un plato cuyo ingrediente principal sea Tarwi (chocho). Si sale bien, lo incluiré en la carta de mi primer restaurante, jejeje.
Y nada, ya empiezo la cuarta semana y empiezan las practicas escritas. También debo presentar los avances de los trabajos de investigación y sobre todo practicar mucho con el cuchillo y aprenderme los principales términos culinarios. Ahora, por lo que cuento la cosa parece sencilla, pero no lo es tanto. Hay mucha disciplina, no tanta como si estuviera en el ejercito, pero mantienen cierta similitud. Tengo que tener el uniforme impecable (saben lo que es lavar el uniforme al menos tres veces por semana solo por una fuckin manchita...? si, ya sé, debo comprar mas), cabello recortado, siempre afeitado (esto si me cuesta), zapatos lustrados, puntualidad y sobre todo, tener una cultura de seguridad para con los utensilios que uno maneja en cocina. Tengo suerte de tener la super habilidad de adaptarme a cualquier situación.
Quería poner una foto mia con mi nuevo uniforme, pero vamos... no soy bueno con los clubes de fans, ja. Hasta pronto.
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Fotografía tomada conchudamente de acá.